Como era de esperar, la locura colectiva generada por “la roja“, también se vivió en Tamarindos. El maquillaje, las banderas, los globos, la traca… la ilusión y la esperanza de un pais, puesta en nuestros jugadores. 90 minutos no fueron suficientes y los corazones tuvieron que hacer un esfuerzo final y sufrir casi hasta el último momento de la prórroga. Pero al final, LA VICTORIA, bien se merecía un baño, aunque fuese vestidos.